Durante años nos hemos dedicado a repetir que la inteligencia artificial nos ayudaría a trabajar mejor. Hoy, sin embargo, empezamos a verse, con datos de alta frecuencia y de calidad, algo mucho menos reconfortante: que el primer peldaño de la escalera profesional se está rompiendo.
Un nuevo trabajo titulado «Canaries in the coal mine? Six facts about the recent
employment effects of artificial intelligence« y firmado por Erik Brynjolfsson (uno de mis autores de referencia desde mi doctorado) con Bharat Chandar y Ruyu Chen, utilizando microdatos mensuales de nóminas de ADP (el mayor proveedor de servicios de nómina en los Estados Unidos), documenta un hecho incómodo: que en las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial, el empleo de trabajadores de 22 a 25 años cae de ...